Este sábado, la lectura del influyente periódico alemán Süddeutsche Zeitung me ha dejado pensativo. En una información publicitaria a toda página de la Asociación Alemana de Funcionarios y bajo el título ¿Reforma federal? apuntaba lo siguiente: "Alemania no se lo merece. Alemania necesita estructuras modernas y menos particularismos. La gran coalición gubernamental tiene el propósito de traspasar competencias centrales federales a los diferentes Estados. Educación, funcionariado, medio ambiente, sistema penitenciario; todo va a estar en manos de los länder. La acreditada legislación federal se va a descomponer en 16 cuerpos jurídicos de carácter estatal.
¿Desde cuándo los problemas medioambientales o educativos se limitan a las fronteras de las regiones? La desaparición de la unidad retributiva de los funcionarios conduce a una ruinosa competencia, aumenta la burocracia, la inseguridad jurídica, dificulta la movilidad entre comunidades y es más cara. ¿En qué favorece esta competitividad si en el fondo todos perdemos?
Para nuestras autoridades se trata simplemente de una guerra de poder y no de soluciones a problemas prácticos...".
¿No les suena? Y esto después de 60 años de auténtico federalismo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de mayo de 2006