Es verdad que todo en la vida es relativo. Silvio Berlusconi cree haber visto "el vaso medio lleno" en el resultado de las elecciones parciales municipales, provinciales y regionales (Sicilia) celebradas el pasado domingo y lunes en Italia. Los comicios eran la primera prueba política tras la apuradísima victoria de Romano Prodi en las generales del pasado abril. Berlusconi había puesto toda la carne del asador, incluso presentándose como jefe de lista en Nápoles. Se mire por donde se mire, el líder de Forza Italia no puede estar muy satisfecho con los números logrados por la coalición de centroderecha en las urnas. Por el contrario, el nuevo primer ministro y jefe de la alianza de centroizquierda, debe sentir un cierto alivio tras la reelección, por amplio margen, de los candidatos de la Unión en las alcaldías de Roma (Walter Veltroni), Nápoles (Rosa Russo Iervolino) y Turín (Sergio Chiamparino). En Milán, la capital económica y financiera del país y feudo tradicional de las fuerzas conservadoras, ha ganado, con bastantes apuros pero sin necesidad de ir a una segunda vuelta el mes que viene, la ex directora general de la RAI y ex ministra de Educación, Letizia Moratti. En Sicilia, donde los comicios eran regionales, la derecha sigue mandando, pero su dominio no es tan grande como en los pasados en 2001. La esperanza del progresismo, Rita Borsellino, hermana del juez del mismo nombre asesinado por la mafia en 1992, no logró arrebatarle la presidencia siciliana a Totó Cuffaro, todo ello pese a estar éste procesado por presuntos vínculos con la organización criminal. El descenso de participación electoral ha dañado más a Berlusconi. Los votantes se han centrado más en la gestión municipal, pero Prodi puede estar contento.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 2006