Estamos volviendo a un estado primitivo de hominización, gracias a los modelos de felicidad eufórica que se proponen cada día y al hecho cierto de haber despreciado la educación y el conocimiento en favor del sexo bestia y el triunfo a cualquier precio. Zenon.
Aquellos que ansían desbocarse aprovechan estas oportunidades por diversión, para llamar la atención o por algún tipo de retraso genético. La persona media que cae en la provocación y se une a la barbarie suele ser inducida por un estado alterado de la conciencia provocado por las drogas: léase alcohol, cocaína, etcétera. Kyubichan.
No es nada nuevo. También son de lo más corriente discusiones y enfrentamientos entre invitados en bautizos, bodas y entierros. Abimelek.
Para algunos la celebración deportiva no es más que una excusa para hacer el cafre. Estos especímenes necesitan de la masa y el anonimato para sentirse alguien. Es una de las muchas caras que tiene la cobardía. Inna.
La deformación del deporte, a través de su conversión industrial en espectáculo de masas, hace que sean muchos los que identifican reivindicaciones o tesis personales con equipos emblemáticos. El triunfo o la derrota de un equipo se equipara, en tales casos, con el triunfo o la derrota de posturas o tesis personales. Y no olvidemos que el control racional de lo visceral exige una vivencia cultural que suele faltar o quedar marginada a menudo en los grupos-horda. La Historia contiene un sin fin de ejemplos de todo esto. Amando H.
La solución paliativa cuando se prevea un macro acontecimiento, es reforzar la vigilancia y endurecer los castigos a los que se pille con las manos en la masa. Moski.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 2006