Hijo de argelino y catalana, Yacine Belahcene (Padua, Italia, 1979) es músico -ex cantante de Cheb Balowski y ahora líder de la banda Nour- y diseñador gráfico. Reconoce que antes de solicitarle la entrevista se había interesado muy poco por el Estatuto, aunque se ha hablado tanto de él que sabe "lo básico: que aquí se aprobó un texto que fue rebajado en Madrid". En cualquier caso, reprocha a la Administración que no se haya preocupado de informar a los jóvenes en su lenguaje.
Pregunta. ¿Ha decidido qué votará?
Respuesta. No sé si votaré, y si lo hago, siempre lo decido el día que toca, a última hora. No es que me emocione votar, pero tengo una abuela de 90 años que siempre me recuerda lo difícil que fue alcanzar la democracia y que vale la pena ir. Pero tal como ha ido todo me siento un poco engañado.
P. ¿Por qué?
R. La defensa que hace el Gobierno, ahora bipartito, me extraña mucho. Me da la sensación de que el Estatuto se ha convertido en una lucha casi personal de Maragall y que tenemos que ir a salvarle la piel. Y eso me frena.
P. En general, ¿qué piensa de los políticos?
R. Nunca me he sentido identificado con ellos. Están a un nivel distinto del de la gente que coge el metro y se va a currar. No digo que tengan que cogerlo, pero les veo ajenos, están todo el día en los medios y muestran una euforia que no responde a la realidad.
P. Usted nació en Italia, hijo de un argelino y una catalana. Vivió hasta los 14 años en Argelia, vive en Barcelona y ha viajado por todo el mundo, ¿qué piensa del debate sobre el término nación?
R. Yo no soy nacionalista, ni de aquí, ni de ninguna parte. No creo en banderas ni en fronteras, sino en culturas. Lo importante son otras cuestiones, como la pasta. Y me da la sensación de que este Estatuto no mejorará ni el acceso a la vivienda, ni la escuela pública, ni el medio ambiente...
P. ¿Qué opinión le merece la experiencia del tripartito?
R. Ha sido frustrante que cada uno haya ido a lo suyo. Tuvimos esperanza en un Gobierno de izquierdas y ha sido todo humo, mientras que CiU intenta recuperar el poder. No merecen que la gente les apoye, ni unos ni otros: ni hacia un lado ni hacia otro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2006