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Tribuna:El proceso para el fin de ETA

No es blanco o negro

No es blanco o negro. ETA no ha entregado las armas y ha declarado una tregua condicionada y reversible. Por eso muchas víctimas están tan susceptibles, con las heridas tan abiertas. Dos generaciones de víctimas de ETA han soñado con derrotarlos. Muchas víctimas consideran que Batasuna no debe ser exonerada ahora de su responsabilidad en el horror por la puerta de atrás.

La decisión de ser recibidos por los socialistas vascos sin haber renunciado a ese pasado -con la advertencia de que en caso contrario todo saltaría por los aires- es una conquista objetiva de Batasuna y no es una cuestión menor. Hay muchas víctimas de ETA que temen que los de Batasuna terminen por ser aceptados con su teoría del conflicto y de los muertos como efectos colaterales indeseados. Frente al pragmatismo de aceptar el diseño de Anoeta, la conciliación, la paz de Azkoitia más o menos maquillada está el poner pie en pared. Por eso, puesto que la presión funciona, y Batasuna presiona, hay que aceptar la presión en sentido inverso de una parte de las víctimas. Con todo respeto al Gobierno -no es blanco o negro, tal vez ellos tampoco esperaban que los pilotes del llamado proceso de paz estuvieran clavados en arenas movedizas- mi sitio está con las víctimas que ahora más sufren y temen.

Maite Pagazaurtundua es presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2006