El año pasado, tras votarse las resoluciones del debate sobre el estado de la nación, Josep Antoni Duran, un hombre habitualmente moderado, mostró su indignación en los pasillos del Congreso: por primera vez, insistía a todo el que se le acercaba, no se había aprobado ni una sola de las propuestas de CiU, el grupo del que es portavoz. Ésa era una exigencia, según Duran, de ERC.
Este año, el cambio de socios que se ha producido tras el pacto del Estatuto catalán y la expulsión de los independentistas del Gobierno de la Generalitat quedará en evidencia tras la votación de hoy. Aunque las negociaciones continuaban anoche, lo más probable era que ERC no viera aprobada ninguna de las 14 resoluciones que había presentado. Sólo se sumará a una que han firmado todos los grupos sobre inmigración.
El cambio de alianzas es aún más evidente si se tiene en cuenta que este grupo ha presentado algunas resoluciones idénticas a las del año pasado: entonces fueron apoyadas por el PSOE, y ahora no lo serán. Es el caso de la reclamación de la publicación de las llamadas balanzas fiscales (la diferencia entre lo que paga por impuestos y recibe en inversiones cada comunidad), un exigencia tradicional de ERC.
Por contra, CiU ya ha firmado hasta cinco resoluciones conjuntas con el PSOE y otros grupos, y confía en lograr el apoyo de los socialistas para algunas de las que presenta en solitario y que han recibido enmiendas del grupo que apoya al Gobierno que se negociaban anoche.
Especialmente significativa es una resolución, pactada entre PSOE, CiU e IU-ICV (los que apoyan el Estatuto), que reclama la gestión de los puertos catalanes para la Generalitat y la participación en el control de los aeropuertos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2006