Las presidenciales previstas parta el próximo 15 de octubre son clave para el futuro de Ecuador, uno de los dos países, junto a Bolivia, más pobres de América del Sur. Hace aproximadamente un decenio, desde la destitución del ex presidente Abdalá Bucaram por "incapacidad mental", en 1997, que el Estado andino no levanta cabeza ni política ni económicamente. Cuatro mandatarios han pasado fugazmente desde entonces por el Palacio de Carondelet (sede del Gobierno en Quito) y prácticamente todos fueron depuestos por la protesta popular.
El quinto en la fila es el actual presidente, Alfredo Palacio, que tomó las riendas del Ejecutivo tras la destitución de Lucio Gutiérrez (un ex militar golpista que en 2002 llegó a la presidencia por las urnas) en abril del año pasado. Palacio ha sobrevivido a varias revueltas populares en el último año y todo apunta a que logrará cumplir su mandato provisional y conducir al país con cierto sosiego hasta los comicios.
De momento, el candidato de la izquierda moderada, León Roldós, encabeza las diferentes encuestas con el 22% de intención de voto. Su rival más próximo es el magnate bananero liberal Álvaro Noboa (16%), seguido por la candidata conservadora Cinthya Viteri (13%). Por detrás, hay varios candidatos, como Rafael Correa, ex ministro de Economía de Gutiérrez y simpatizante de las ideas del presidente venezolano, Hugo Chávez. Recientemente, se ha apuntado Luis Macas, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), y el propio Lucio Gutiérrez intentó postularse, aunque el Tribunal Electoral no se lo permitió.
Si el 15 de octubre ninguno de los candidatos se impone con más del 50% de los votos, se decidirá una fecha para celebrar una segunda vuelta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2006