Juvenilson Días da Silva, de 34 años, conocido como el violador de Pozuelo y acusado de abusar sexualmente de 19 mujeres entre agosto de 2000 y julio de 2003, reconoció ayer los hechos y aceptó la máxima pena solicitada por las acusaciones particulares, que supera los 300 años de prisión (aunque el máximo legal que pasará en la cárcel son 20 años). Durante el juicio -que se celebró ayer en la Audiencia Provincial y quedó visto para sentencia- Días da Silva se mostró "completamente arrepentido". Es el segundo mayor violador en serie de la región de los últimos años después de Arlindo Luis Carbalho, el violador de Pirámides, que fue condenado a 514 años de cárcel por 28 delitos de agresión sexual.
El primero de los 19 ataques que se le atribuyen al brasileño Días da Silva lo perpetró en agosto de 2000, cuando violó a una joven en un descampado próximo a la plaza del Conde de Casal (Retiro). En esta zona, y en los aledaños de la línea Circular de metro, fue donde cometió la mayoría de las agresiones. Pero al sentirse acosado por la policía trasladó su zona de actuación a Pozuelo de Alarcón.
"Estoy completamente arrepentido de los hechos que cometí. Lo siento mucho por las víctimas. Cuando esté en prisión buscaré ayuda para mejorar como persona", afirmó el acusado en su turno de última palabra. Además de aceptar la máxima pena solicitada, el procesado, al que se le imputan 19 delitos de agresión sexual -dos de ellos en grado de tentativa-, ocho delitos de robo con violencia e intimidación, cinco delitos de lesiones y seis faltas de lesiones, aceptó el pago de la indemnización de alrededor de 1,2 millones de euros solicitada por las acusaciones.
Según las conclusiones provisionales del fiscal, que reclamó 322 años de cárcel para el acusado y más de 400.000 euros de indemnización, Juvenilson Días da Silva, "con intención de satisfacer su libido y pese a la negativa y oposición de sus víctimas", abordó a 19 mujeres entre agosto de 2000 y julio de 2003, a las que intimidaba con un arma blanca y agredía sexualmente.
El fiscal señala en todas las agresiones un modus operandi bastante parecido: el acusado abordaba a sus víctimas con un cuchillo en la vía pública y las conducía a zonas arboladas y con mucho ruido, donde las obligaba a desnudarse, las violaba y después amenazaba con matarlas si gritaban. Además, a ocho de las víctimas les sustrajo el dinero, el bolso y objetos personales.
El representante del ministerio público destacó que los hechos reconocidos por el acusado son "auténticamente salvajes" y que han causado "perjuicios enormes" a las víctimas.
A pesar de que el acusado haya asumido su culpa, consideró el fiscal, es "clara y manifiesta" la "magnitud" de los hechos y la "reiteración" del procesado al cometerlos, por lo que solicitó que la aplicación de posibles beneficios penitenciarios atienda a la totalidad de la pena que se le imponga y no al máximo de 20 años que estipula el Código Penal. "Hay que tener en cuenta la peligrosidad y el riesgo que podría suponer la aplicación de beneficios penitenciarios y de un posible tercer grado", concluyó el fiscal.
Todas las acusaciones particulares -una de ellas ejercida por la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas- se adhirieron a los argumentos esgrimidos por el fiscal sobre la aplicación de los posibles beneficios penitenciarios, mientras que la defensa del acusado, Eduardo Ezequiel García Peña, se opuso a este extremo. García Peña solicitó que las posibles ayudas que pudieran favorecer a su representado sean aplicadas al máximo de 20 años que establece el Código Penal y no a la pena íntegra.
La letrada de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas, Victoria Blanco, manifestó a la salida del juicio su satisfacción por la conformidad del acusado en la vista, ya que, según dijo, "no se ha tenido que hacer pasar a las víctimas por la pena de revivir los hechos, cuando éstas tienen unos daños psicológicos absolutamente devastadores". Explicó que las acusaciones han solicitado la aplicación rigurosa del artículo 78 del Código Penal (los beneficios aplicados a la totalidad de la pena impuesta). En su opinión, aunque el procesado ha mostrado una actitud "melosa, dulce y de pobre desgraciado", es una persona "peligrosa y cruel, que hizo gala de una frialdad absoluta" cuando cometió los hechos.
La presidenta de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas, Tina Alarcón, aseguró que Juvenilson Días da Silva es "uno de los violadores en serie más terribles" que ha habido en Madrid. "No creemos en su reinserción", dijo.
Al mayor violador en serie de Madrid, el violador de Pirámides, se le atribuyeron 28 violaciones entre 1988 y 1996, aunque él, tras ser detenido, confesó un centenar de agresiones sexuales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2006