He leído la carta de Genoveva Tusell criticando la manera en que Robles-Piquer recordaba la recuperación del Guernica. Quisiera aportar a la polémica un recuerdo personal.
Acompañé entonces al secretario de Estado de Exteriores a Nueva York para distintos temas que tenían que ver con Naciones Unidas.
Además de ello, nos entrevistamos con el director del MOMA. De manera enormemente rotunda, Robles-Piquer pidió al director del museo la devolución del Guernica, invocando al efecto los planteamientos hechos públicos en vida por Picasso, y plena restauración en España de la democracia.
Aún recuerdo la cara de sorpresa del director y cómo convocó inmediatamente al jefe de los servicios jurídicos del museo. Robles-Piquer reiteró ante él, con la misma firmeza, la exigencia española, insistiendo sobre todo en que el MOMA había sido sólo un "depositario" de la famosa obra.
Uno y otro terminaron reconociendo la validez del planteamiento español y, al abandonar el despacho, comenté a quien entonces era mi jefe directo que "nunca había presenciado una negociación tan importante para España y tan rápida y felizmente resuelta".
Desde entonces, a amigos y personas interesadas así lo he narrado una y otra vez, para avalar que, en ese despacho, en poco más de media hora, España había recuperado el Guernica.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2006