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CARTAS AL DIRECTOR

Publicidad no deseada

La cantidad de publicidad no deseada en los buzones es enorme: pizzerías, grandes almacenes, tiendas de informática, particulares (o inmobiliarias enmascaradas), supermercados y un largo etcétera. Según algunos estudios europeos asciende a un kilo y medio de papel al mes por buzón.

La Ordenanza del Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona ya regula el derecho del ciudadano a no recibir esta publicidad: las empresas han de abstenerse de depositarla en los buzones en los que así se indique y se contemplan sanciones a las que no lo respeten.

Al menos en nuestro caso no sólo se hace caso omiso del adhesivo que indica que no deseamos recibir publicidad. A menudo encontramos que con ridículo rencor nos rayan el buzón, nos lo colman con docenas de folletos o se arranca el adhesivo. Lo más sorprendente es que encontremos la publicidad de los centros deportivos del propio Ayuntamiento en nuestro buzón.

Pero más allá de las molestias particulares, no estaría de más que se regulara y restringiera al máximo esta forma de publicidad tan derrochadora, al igual que la que acompaña a los periódicos en días festivos. ¿Alguien ha pensado en los árboles que hay que talar para inundarnos de publicidad que va directa a las papeleras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2006