Ganan menos que las españolas y envían casi todo su dinero a su país. Las ecuatorianas que trabajan en el servicio doméstico aportan el 40% de las remesas de Ecuador, según Dora Aguirre, presidenta de Rumiñahui, asociación que agrupa a cerca de 10.000 ecuatorianos, la segunda comunidad inmigrante en España después de la marroquí. Aguirre tiene algo más de un mes para proponer enmiendas o sugerir nuevos proyectos dentro del Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración 2006-2009. Recibió el borrador ayer, pero sabe perfectamente, cuáles son las prioridades de sus compatriotas, especialmente, de las mujeres. "La mayoría de las ecuatorianas que vienen a España trabaja en el servicio doméstico. Vienen con una educación bastante deficiente en cuestión de derechos y eso las hace estar sometidas. Cobran menos y quedan encasilladas porque no hay programas que les permitan acceder a una formación profesional. Es un sector laboral duro y poco regulado, en el que la mujer ecuatoriana es especialmente vulnerable", explica.
Para Aguirre, el mejor modo de integrar al inmigrante ecuatoriano es favorecer su acceso a todo tipo de trabajos: "Hay un nicho laboral reservado a la población inmigrante: los trabajos sobrantes. La ley de extranjería nos impide acceder a puestos en la administración pública. Sólo nos queda la empresa privada. El derecho al trabajo es universal y el empleo no debe estar vinculado a la nacionalidad sino a la capacidad y la cualificación. Hay muchos ecuatorianos preparados, emprendedores que merecen una oportunidad".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de junio de 2006