Los soldados israelíes habían penetrado en el norte de Gaza en las últimas semanas para intentar atajar el lanzamiento de cohetes caseros, pero ayer, por primera vez desde la evacuación y la retirada militar de la franja, el 12 de septiembre de 2005, se internaron para detener a dos supuestos milicianos de Hamás. Sucedió de madrugada en el sur del territorio. Mustafá y Osama Muamar fueron capturados y, según testigos, su padre Alí fue golpeado por los uniformados y trasladado a un hospital. Un portavoz de Hamás negó la pertenencia de los detenidos a su grupo.
Fue la operación de un comando sin un disparo. Los portavoces de las Fuerzas Armadas se limitaron a destacar la labor del espionaje sobre el terreno. Lo que en Gaza todo el mundo entiende por la ayuda que los numerosos colaboracionistas palestinos prestan a Israel.
Desde el desmantelamiento de las colonias judías en Gaza, el Ejército se ve impotente para detener el disparo de misiles Kassam sobre el sur de Israel. Lanzamientos de los que Hamás (ahora al frente del Gobierno) se mantiene al margen desde hace año y medio. En las dos últimas semanas, los misiles israelíes han matado a varios activistas palestinos y a decenas de civiles, mientras arrecian las demandas de diputados del Likud para que el Ejército reocupe Gaza.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de junio de 2006