Tres meses después de que viera la luz, el Acuerdo Ciudadano para una Barcelona Inclusiva sigue gozando de buena salud. Las 262 asociaciones que lo firmaron inicialmente llegan, a día de hoy, a 375. El concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Barcelona, Ricard Gomà, calificó ayer la iniciativa de "éxito", y anunció que este año el consistorio se gastará 2,3 millones de euros en políticas sociales, el 32% más que en 2005.
El objetivo del Acuerdo Ciudadano es buscar soluciones a los problemas de los colectivos más desfavorecidos de la ciudad. Pero la metodología es diferente. Ahora la coordinación y el intercambio de información entre las entidades implicadas desempeñará un papel esencial. Es "la acción en red para la inclusión", tal como lo definió Gomà.
De las 375 entidades firmantes, 159 ya disfrutan de apoyo presupuestario para llevar a cabo sus proyectos de inclusión social que beneficiarán a personas sin techo, discapacitados, inmigrantes y mujeres maltratadas, entre otros.
SOS Racisme es una de las entidades firmantes del acuerdo. Su portavoz, Begoña Sánchez, expresó su satisfacción por la medida, pero precisó que los resultados habrá que evaluarlos "en unos meses".
La directora la ONG Prisba, Pilar Mercadé, también se mostró optimista: "Es una buena medida para acercarnos todos; no puede ser que cada uno haga la guerra por su cuenta".
Por su parte, Paco Villarrasca, director de Engrunes, pidió al Ayuntamiento que "no se quede sólo en palabras y que invierta más dinero".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006