Las fiestas de San Fermín comenzaron ayer en Pamplona con el tradicional chupinazo y sin incidentes reseñables, a excepción del protagonizado por el concejal Javier Eskubi (Aralar), que se negó a pronunciar los tradicionales "Viva san Fermín. Gora san Fermín" al declararse "agnóstico". La alcaldesa, Yolanda Barcina (UPN), intervino entonces para mantener la fórmula que durante 65 años ha dado inicio a las fiestas. Con Pamplona a rebosar, a la espera del fin de semana, el secretario general del PSN, Carlos Chivite, abogó porque estos sanfermines sean "las fiestas de la paz".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006