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Reportaje:

Nadal estrecha el círculo

El manacorí derrota a Nieminen y se convierte en el quinto español que alcanza las semifinales en Wimbledon

El duelo entre Rafael Nadal y Roger Federer en la final del torneo de Wimbledon parece cada vez más cerca. Federer no falló el miércoles frente su peor rival, Ancic, y ayer Nadal volvió a demostrar que su adaptación a la hierba ha dado un salto espectacular. El manacorí no sólo acreditó su condición de segundo jugador mundial, sino que se impuso de forma brillante al finlandés Jarko Nieminen, 18º, por 6-3, 6-4, 6-4 en dos horas y 15 minutos y entró así en sus primeras semifinales londinenses.

Fue su manera de pregonar a todo el mundo que está listo para emular a Manuel Santana, el único campeón masculino español del torneo de Wimbledon (1966). Tal vez no lo consiga este año, o tal vez sí. La cuestión es que va estrechando cada vez más el círculo y lo va haciendo con una brillantez que parecía imposible en un tenista español. Si el lunes se convirtió en el octavo español en alcanzar los cuartos de final, ayer dio un paso más y se sumó a la restringida lista de Manuel Alonso (1921), Manuel Santana (1962 y 1966), Andrés Gimeno (1970) y Manuel Orantes (1972), los únicos que han alcanzado las semifinales en la catedral. Le queda un paso para ser el segundo finalista y otro para igualar a Santana, cuarenta años después.

No sólo acreditó su condición de segundo jugador mundial, sino que ganó de forma brillante

Y no es descartable. Sobre todo después de ver los progresos que día a día va evidenciando en la hierba. Se mueve muchísimo mejor que en los años precedentes, alcanza ya bolas imposibles y manda constantemente avisos a todos sus rivales que comienzan a temerle tanto como si jugaran en tierra batida. Ha mejorado la volea y busca la red para cerrar los puntos a la más mínima ocasión: ganó 17 puntos de los 20 que acabó con la volea o el smash. Los ajustes en todo su juego son evidentes, incluso arma algo menos su drive para adaptarlo a la hierba. Sin embargo, en lo que más ha crecido es en la seguridad que le da su servicio. En los últimos tres partidos no lo ha perdido ni una sola vez y a lo largo del torneo lo ha cedido sólo en dos ocasiones.

Pero afinando un poco más, surge un dato esclarecedor: frente a Agassi y a Labadze no concedió ni una sola bola de break; y sólo ayer ante Nieminen afrontó dos puntos en los que el finlandés pudo romperle el saque. Una situación que ha vivido sólo siete veces en todo el torneo. ¡Brillante! Tal vez es por todo eso que cuando el miércoles le preguntaron a Marcos Baghdatis sobre lo que podía depararle el torneo tras haber derrotado a Hewitt, el chipriota contestó de forma automática: "De entrada me espera Nadal". Y luego, de forma más reflexiva porque el español aún no estaba clasificado, agregó: "Bueno, Nadal o Nieminen". Inconscientemente, su cabeza estaba ya puesta en cómo superar a Nadal, contra quien ha perdido el único partido que ha disputado, en cuartos de final de Indian Wells este año por 7-5, 6-0.

Aunque con sus golpes planos y su buen servicio, Nieminen parecía en disposición de complicarle las cosas a Nadal, pocos confíaban en que lo consiguiera. Y no tanto por la calidad de su juego sino por lo quebradizo de su mentalidad. Enfrentarse a Nadal supone un esfuerzo mental suplementario que muy pocos jugadores logran aportar. Nieminen lo sufrió ya en Barcelona, el pasado mes de abril, cuando tras dominar por 6-4, 4-1 acabó perdiendo siete juegos seguidos y el partido. Y ayer fue la segunda edición. Pero en Wimbledon, donde siendo zurdo como Nadal su juego le concedía más armas incluso que en tierra, nunca llegó a inquietar al manacorí.

Es cierto que Nadal se mostró mucho más consistente con su primer saque -72% por 51% del finlandés- y que en Wimbledon eso es determinante. Pero el problema no fue sólo éste. Nieminen intentó evitar los intercambios, pero se encontró con un Nadal que le restó a la perfección y le obligó a arriesgar mucho para poder conectar su golpe ganador. Y cuando lo hizo la presión era ya tanta que o lo estrellaba en la red o le salía por poco. Y así era imposible ganar. Nadal está en semifinales. Es el primer español que las alcanza en 34 años. Y Federer, que también hoy jugará ante Jonas Bjorkman, debe tener ya el estómago revuelto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006