La derrota ante Italia en los últimos minutos de la prórroga frustró las ilusiones colectivas de una Alemania que vivía un clima de euforia, a todas luces excesiva, por los resultados y el juego de la selección. Las lágrimas de los futbolistas y el gesto de Klinsmann que consolaba con tiernas caricias a sus jugadores tendidos sobre la pradera del Wesfalenstadion de Dortmund provocaron un efecto compasión en la opinión pública. La primera plana de Bild Zeitung que daba cuenta de la derrota puede considerarse sintomática de este sentimiento colectivo. Con sus gigantescos titulares habituales el diario sensacionalista escribía sobre una foto de Klinsmann, que hundía la cara en sus manos sentado en el banquillo: "Lloramos con vosotros" y "A pesar de todo, vosotros sois nuestros héroes".
Ayer Bild, cuatro millones de tirada y alimento intelectual de 12 millones de alemanes, se descolgó con la siguiente primera plana: con las fotos de una pareja de alemanes llorosos en la puerta de Brandeburgo de Berlín y otra del capitán Ballack con los ojos llenos de lágrimas, se titulaba: "¡Secad vuestras lágrimas!" y "Nosotros nos levantamos de nuevo". El nosotros iba con letras de casi siete centímetros y llevaba los colores negro, rojo y amarillo de la bandera alemana. Lo peor ocupa la parte de abajo de toda la primera plana. Bild expone "50 razones por las que nosotros somos los mejores". El texto constituye una auténtica antología del chovinismo.
A partir de un modesto "porque tenemos el equipo más joven del Mundial y con absoluta seguridad seremos campeones mundiales en 2010", Bild se embala con perlas como: "Porque tenemos el himno nacional más bonito de todos"; "porque la bandera negra, roja y amarilla es la más bonita de todas"; "porque ahora cada alemán tiene una bandera en su casa"; "porque hasta el balón es alemán (Adidas)". El desprecio hacia Italia queda recogido en alguna de las razones: "Porque jugamos como los hombres y no como los cobardicas que se caen gritando al menor roce (como los italianos)"; "porque la cerveza alemana para el fútbol sabe mejor que el prosecco"; y "porque nuestros hinchas tienen los cánticos más frescos como Vosotros sois sólo repartidores de pizzas".
El centrocampista del Madrid Beckham también lleva lo suyo: "Porque nuestros futbolistas no son como esos guapitos quejicas como Beckham". Y así hasta las 50 razones entre las que no falta mencionar: "Porque entre nosotros hasta la canciller sabe lo que es un fuera de juego".
Brillan por su ausencia estos días en Alemania análisis fríos de lo alcanzado por la selección nacional. En la primera fase Alemania ganó con momentos de apuro a una insignificante Costa Rica, a Polonia en el último minuto de la prórroga y con comodidad a la selección B de Ecuador. En octavos de final realizaron los alemanes ante Suecia un buen partido en el que todo salió a pedir de boca, expulsión de un sueco y fallo del penalti de Larsson incluidos. Contra Argentina, en cuartos de final, siguieron la serie, que dura ya seis años, de no poder ganar a una primera potencia futbolística y Alemania se impuso en el lanzamiento de penaltis.
Sin lugar a dudas Klinsmann ha revolucionado el fútbol antediluviano que practicaba Alemania y ha esbozado un proyecto de equipo con nuevas ideas. Ahora todos se echan a temblar ante la perspectiva de que Klinsmann prefiera irse con su familia a California y deje la selección alemana. La continuidad de Klinsmann se ha convertido casi en cuestión de Estado. Hasta los periódicos más sesudos dedican estos días editoriales al tema y piden que Klinsmann siga al frente de la selección. Un diario amarillista de Berlín apareció ayer con toda la primera plana con una foto de Klinsmann y un titular: "¡No nos abandones!".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006