Los populares valencianos siguen aferrados a la teoría del error humano. Para el Ejecutivo popular de Francisco Camps, la línea 1 del metro de Valencia funciona a la perfección y sólo un factor humano impredecible causó la tragedia que acabó con la vida de 42 personas.
Por eso no se ha producido ninguna dimisión. Por eso, la línea 1 se abrió de nuevo el pasado miércoles, sólo 48 horas después del siniestro, en las mismas condiciones en las que estaba antes del accidente. La celeridad en reanudar el servicio no impedirá que la visita del Papa, que quiere rezar ante la estación de metro de Jesús, obligue a cerrar de nuevo algún tramo de la línea 1.
En esta coyuntura, el Consell de la Generalitat no ha hecho ningún anuncio de revisar las condiciones de seguridad, ni ha establecido ningún tipo de medida suplementaria en los convoyes de la línea 1 del metro.
El PP ha advertido ya de que no estará impasible ante "los que empiezan a utilizar los dramas humanos a nivel político". Aunque ello no impide que en el seno del PP valenciano haya dudas sobre cómo gestionar la crisis.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006