El presidente de Rusia, Vladímir Putin, culminó ayer una ofensiva de imagen ante la cumbre del G-8 con una conferencia por Internet en la que respondió a una cuarentena de preguntas de las 162.000 que le fueron enviadas desde diferentes partes del mundo. Durante más de dos horas, Putin opinó sobre temas variopintos, desde la libertad de prensa y el racismo en Rusia hasta los problemas separatistas en la vecina Georgia, con mención de vascos y catalanes en España. Y no esquivó una de las cuestiones más insistentes sobre los motivos que le impulsaron hace unos días a besar a un niño de cinco años en el vientre.
Más de 17.700 personas querían saber por qué Putin había alzado la camiseta del pequeño Nikita, con el que se cruzó en una plaza del Kremlin, y le había besado. El presidente dijo que el niño le pareció "muy independiente, serio, y al mismo tiempo un niño, indefenso y muy simpático. Les diré sinceramente: sólo quería achucharlo como un gatito".
En los portales de Yandex y la BBC, Putin desplegó la misma capacidad de persuasión ejercida esta semana con otros interlocutores internacionales. Putin propuso a la vecina Georgia que celebre en Abjasia y Osetia del Sur (dos zonas secesionistas) referendos como el de Chechenia. Respondiendo a un irlandés que se interesaba por el derecho de estos territorios y del Transdniéster (en Moldavia) a decidir su destino, Putin manifestó que "por supuesto, todos tienen derecho".
Referéndum checheno
El presidente añadió que Chechenia ya lo ejerció, al votar en un referéndum a favor de una Constitución que la declara parte inseparable de la Federación Rusa. "Lo mismo se puede hacer en Abjasia y en otros lugares", sentenció.
Abordando problemas de cohesión nacional en Europa, Putin afirmó que, en 400 años, el Reino Unido no mantuvo nunca conversaciones sobre "la posibilidad de desintegrar el Estado". "Tampoco nosotros lo haremos", señaló. "Prestar apoyo moral, político e informativo a gentes que tratan de conseguir sus fines políticos con las armas en la mano es intolerable en el mundo moderno", recalcó. "Ya he hablado del Reino Unido, pero estos problemas existen en el País Vasco. En España, además del País Vasco, hay otros que comenzaron a menearse. Allí comenzaron a menearse los catalanes y hay otros problemas", dijo, sin más detalles.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006