Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Editorial:

Carné con punto negro

Mucha prisa debía tener la Dirección General de Tráfico en implantar el carné por puntos cuando se decidió a aplicarlo antes de que la gran mayoría de los ayuntamientos estuvieran conectados informáticamente al Registro de Infractores, que es el que ejecuta la resta de puntos y, por tanto, avisa sobre la retirada pertinente del carné. Sorprende la imprevisión con que se ha puesto en marcha un sistema considerado como decisivo para reducir la insoportable siniestralidad en la carretera.

La fecha de entrada en vigor se conocía con más de un año de antelación, a pesar de lo cual ni siquiera se ha logrado que todos los municipios de más de 1.500 habitantes entiendan los procedimientos administrativos y electrónicos para facilitar en tiempo real el cómputo de los puntos que se descuentan por las infracciones cometidas. Con el desbarajuste actual, un conductor en Madrid o en Barcelona los pierde en cuanto es denunciado y se cumplen los plazos de reclamación; un agravio comparativo respecto a otro que haya cometido la infracción en cualquier otro lugar.

La gestión práctica del carné que se desprende de semejante descuido resulta un tanto chapucera. Provoca, además, algunas dudas razonables sobre la aplicación efectiva del procedimiento. No se sabe, por ejemplo, qué pasará con los puntos descontados que se trasladen con retraso al Registro de Infractores. Porque podría darse el caso de conductores que agotaran sus 12 puntos y, sin embargo, continuaran con el carné en vigor por el mero hecho de que sus sanciones no se han hecho efectivas. Eso, sin mencionar el plazo que se debe conceder legalmente para respetar -como es preceptivo- el derecho de los sancionados a presentar sus reclamaciones. ¿No deberían agilizarse las respuestas legales a los recursos?

Los primeros efectos del carné se han recibido con gran alborozo en la Dirección General de Tráfico. Asegura su responsable, Pere Navarro, que las muertes por accidente han bajado el 25% en los cinco días de vigencia del nuevo sistema y que ya se han retirado más de 24.000 puntos a automovilistas de toda España, principalmente por conductas graves, como conducir con un nivel elevado de alcohol en sangre o excesos manifiestos de velocidad. Está bien que la autoridad competente difunda optimismo. Pero los más realistas prefieren considerar que es prudente analizar periodos más largos antes de bañarse en euforia. Tal cosecha de puntos y descenso del número de muertos pueden deberse también al primer impacto de aplicación del carné o al trabajo intensivo de la policía de tráfico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006