Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Amvisa gestionará el saneamiento en Vitoria

La agencia municipal del agua de Vitoria, Amvisa, asumirá a finales de año la gestión integral de los 544 kilómetros de la red de saneamiento de la capital, según informó ayer la entidad en un comunicado. La decisión fue acordada por el consejo de administración de la empresa municipal y debe ser refrendada en un próximo pleno.

Hasta ahora Amvisa se ocupaba del abastecimiento de agua en el municipio y la gestión de la depuradora de Crispijana. "Desde finales de año controlará el agua que sale de los embalses del Zadorra hasta que se devuelve, una vez depurada, al río Zadorra", afirmo ayer la concejala de Medio Ambiente y presidenta de la entidad, Idoia Garmendia. La edil agregó que la gestión integral del saneamiento permitirá "modernizar, optimizar y mejorar la coordinación de todos los servicios que afectan al ciclo del agua" y tener un control "aún más exhaustivo sobre los vertidos".

Idoia Garmendia manifestó que se hará un seguimiento de las nuevas redes que separan las aguas fecales y pluviales que se ejecutan en el barrio de Salburua, "ya que estas infraestructuras necesitan un mantenimiento especializado, desde criterios de sostenibilidad".

El consistorio cree que la inclusión de la red de saneamiento en la labor de Amvisa servirá para mejorar el rendimiento de la depuradora e incorporará a Vitoria a la red de ciudades que realiza una gestión integrada de todo el ciclo del agua. "Por otro lado, va a mejorar la atención y servicio al ciudadano, facilitando un solo punto de referencia y atención para sus gestiones relacionadas con el agua".

El Ayuntamiento de Vitoria ha acometido obras de mejora en los principales colectores de la ciudad, que incluyen un depósito de tormentas que está en ejecución, con un presupuesto e diez millones de euros, sufragados con fondos europeos.

La depuradora de Crispijana, que entró en funcionamiento en 1984, se encarga de tratar las aguas residuales de Vitoria. A finales de los 90 tuvo problemas de funcionamiento, lo que motivó enfrentamientos entre el Gobierno vasco y el ayuntamiento de la capital alavesa. Una inversión de cerca de cuatro millones de euros sirvió para modernizar las instalaciones, que se unieron a los casi 15 millones destinados a mediados de los 90, también procedentes del Departamento de Obras Públicas y Transportes y el consistorio vitoriano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006