La economía catalana funciona, pero tiene ante sí varios factores de riesgo que ponen en peligro la actual bonanza. La presidenta del Consejo de Trabajo Económico y Social de Cataluña (CTESC), Mercè Sala, alertó ayer, en la presentación de la Memoria socioeconómica y laboral de Cataluña 2005, de varias causas de posible pérdida de capacidad competitiva, entre las que destacó el reducido crecimiento de la productividad, la inflación, el desequilibrio exterior y el elevado endeudamiento de los hogares. Pero, sobre todo, reclamó la necesidad de que el sector público aumente su incidencia en aspectos como "la pobreza, la vivienda y la educación", ante los cambios de la situación demográfica de la comunidad autónoma.
Sala destacó que la entrada en vigor del nuevo Estatuto prevé un incremento "moderado" de los recursos públicos y señaló que la Generalitat se enfrenta también a varios "retos asistenciales", como la atención a la familia, a la infancia y a las personas dependientes.
Sala aseguró que el CTESC -un órgano consultivo de la Generalitat- estudia emprender nuevas iniciativas, con informes sobre la inmigración y la transformación del modelo industrial, aprovechando el parón de la actividad legislativa por las próximas elecciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de julio de 2006