Yo tengo en mi familia muertos durante la Guerra Civil por ambos bandos. Lo único que sé es que unos y otros lucharon por sus convicciones y dieron la vida ejemplarmente por algo en lo que creían (cosa que hoy en día muy poca gente está dispuesta a hacer). También tengo en la familia a supervivientes de la guerra que fueron adictos al régimen de Franco y otros que no lo fueron y pagaron las consecuencias. Pero todos ellos fueron héroes, bien por no traicionar a sus amigos o bien por defender una fe y unas creencias. De todos me siento orgullosa. No creo que se haya de buscar sólo análisis histórico y memoria reivindicativa, sino veneración por los muertos para rendirles el homenaje que se merecen por haber dado la vida por una causa superior a ellos mismos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de julio de 2006