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ANTOLOGÍA DE BABEL | POESÍA

Canción de cuna

A mi hermano César

Voy a dejarte escrito este poema

antes de que se enfríe;

que te enfríes.

Hace viento

y a estas horas ya todo parece una plegaria

pero,

¿qué podemos perder?

Mamá ha llorado mucho

aunque tal vez podamos recoger lo derramado

cuando vuelvas.

Sí, tal vez.

Hoy le he hablado de ti a una hippie quiromante

con novio y besos lentos como un jueves de marzo.

He dicho algunas cosas afiladas y rojas

pero la ingravidez no está de moda.

Venga, vuelve

que es demasiado pronto.

Da otro sorbo

de aire como quien pide otra copa.

Gin con labios cremosos y no hace falta hielo,

ya me entiendes.

Sé que insiste el invierno

pero no estarás sólo.

¿Sabes? Te escribo raudo

en esta habitación color memoria

que tú mismo pintaste hace algún tiempo.

Ahora miro mis manos

y me río de los libros.

De pequeños yo te leía historias

sobre piratas, magos o amores mitológicos

pero hoy de qué te sirve el sudor de la tinta

en la cárcel del sueño.

El médico nos habla de tiempos de gangrena

y el paro me da igual desde que no respiras.

Hace varias semanas crujientes que ese lecho

te sabe de memoria.

¡Yo protesto!

La rebeldía no cura

pero ahora

qué podemos perder.

Papá dice que voy muy poco a verte

pero ese box de urgencias huele igual que La Antártida

y desde ahí yo miro al mar con empatía.

Aún soy mayor que tú

y conozco los nombres de todas tus heridas

(al pegar mi oído en tierra

mido tus taquicardias).

Vuelve, que todo pasa

y si no estás de acuerdo

vuelve y lo discutimos.

Sí, sonámbulo,

gritándole a la vida hasta quedarte ciego,

sorprendido,

gastado de viajar sin equipaje o rumbo,

en tren, a nado

guiado por sirenas y el goteo del suero,

deslizándote...

Como tú quieras vuelve.

Guardo para ese instante

algunas lunas llenas dentro de tu petaca

de plata

y un abrazo

intenso y de juguete;

de mentira.

Lo escribió Jeannete Winterson:

"Te quiero

siempre es una cita".

Por no hacerle preguntas a esta casa de nieve

ahora que los letreros de la noche están locos

voy a dejarte escrito este poema

en tu almohada materna

antes de que te enfríes;

que se enfríe.

Luis Artigue (León, 1974) es autor de los libros de poesía Por si acaso la vida (Endymion), Tu aroma en la licorería (Huerga & Fierro) y El hombre de cristal y otros poemas (Premio Esquío 2004). El último libro suyo que ha visto la luz es la novela El viajero se ha ido, como es lógico (Linteo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006