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Los gaditanos celebran hoy un día de fútbol y pinchitos a la orilla del mar

La final del 52º Trofeo Carranza se disputa a partir de las diez y cuarto de esta noche. Mucho antes, desde primera hora de esta mañana, familias y grupos de amigos acudirán a la playa a hacerse con un espacio en la arena y celebrar las tradicionales barbacoas, una fiesta que comenzó como una forma de festejar los triunfos deportivos del equipo local, pero que ha adquirido entidad propia y se organizan gane quien gane.

Este año los asiduos a la fiesta lo tendrán más difícil, pues las nuevas normas de la Demarcación de Costas prohíben la parcelación con cintas y vallas. Para ganar un hueco habrá que permanecer en la arena y, como mucho, limitar el terreno con sombrillas y neveras.

Los supermercados y carnicerías gaditanos atenderán hoy a los más rezagados, aunque la mayoría ya ha hecho la compra: una media de algo más de medio kilo de carne por persona, entre pinchitos, filetes de cerdo, hamburguesas y chuletas, además de algunas sardinas y bebidas. En estos días, cada establecimiento aumenta su venta de carne entre los 50 y los 75 kilos por cada variedad.

Unas 250.000 personas se concentraron en la última edición. El Consorcio Metropolitano de Transportes de la Bahía de Cádiz se ha visto obligado a reforzar sus servicios entre la capital y las poblaciones de San Fernando, Chiclana y Puerto Real ante la previsión de desplazamientos.

El número de asistentes incrementa por años y, con ellos, el esfuerzo de los dispositivos de limpieza y seguridad. Desde las seis de esta tarde, 100 voluntarios de asociaciones vecinales recorrerán la playa para repartir 20.000 bolsas de basuras, gorras, camisetas y ceniceros, y aconsejar a los participantes de la fiesta sobre la limpieza de la playa. Por la noche, llegará el turno de guardias civiles, policías locales y nacionales y guardias jurados que, junto a una patrullera, un helicóptero y un amplio despliegue de servicios sanitarios, se encargarán de evitar altercados. También se controlará que las pasarelas de madera de la playa no sean utilizadas como combustible y se advertirá de la prohibición de bajar muebles a la arena.

La fiesta concluirá a las 6.00 del domingo, según la previsión del Ayuntamiento para desalojar el terreno y permitir que comience a trabajar el dispositivo de limpieza. Éste tendrá dieciséis horas para hacer que la playa olvide que, por una noche, se convirtió en el mayor asador de la costa andaluza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de agosto de 2006