Juan Carlos Ferrero derrotó a Tommy Robredo en el Masters Series de Cincinnati (EE UU) por 6-3 y 6-4. El tenista español, tras batir a Nadal en la jornada anterior, alcanzó así su primera final desde que lo hiciera en Viena en 2005. Robredo, que le echó un pulso a pasar bolas, cedió ante el tenis agresivo de Ferrero. El duelo entre el norteamericano Andy Roddick y el chileno Fernando González no había terminado al cierre de esta edición.
"Me encuentro fenomenal", dijo el tenista valenciano tras pasar a la final. "Tenía mucha confianza en que podía ganar este partido, aunque no estaba seguro de que pudiera hacerlo en tan solo dos sets. Ha sido un poco más fácil de lo que yo había previsto, porque Tommy es un jugador muy bueno que venía de ganar un partido buenísimo contra Ljubicic, que es un especialista en pista rápida".
Ferrero llega a la final de Cincinnati tras una travesía por el desierto en el que las lesiones y el mal juego plantearon serias dudas sobre si sería capaz de volver a ser el mismo jugador que lideró a España a la conquista de la Copa Davis en Barcelona. "Es cierto que he caído muy bajo en los ránkings", reconoció ayer el tenista. "Es muy difícil volver, recuperarse, porque siempre te tocan jugadores duros en las primeras rondas de los torneos", continuó.
"Trabajas duro y más duro cada semana en busca de un resultado que nunca llega. Entonces, te empiezas a plantear que nunca llegará. Pero he sido positivo en los tres o cuatro últimos meses. Me estoy moviendo bien. No he tenido problemas físicos, dolores, en toda la semana. Así que fisicamente me siento al ciento por ciento. Por un largo periodo de tiempo me he sentido bien, y eso se nota", cerró.
Robredo, sin embargo, sí que ha arrastrado problemas físicos durante el torneo. Y aunque esas molestias no parecieron afectarle en sus movimientos, Ferrero se mostró más entero durante todo el partido. "Sabía que se me haría duro correr tanto durante el partido", confesó el de Girona. "Sin embargo, llegué a tener opciones a la victoria. Tuve la oportunidad de romperle el servicio a Juan Carlos [para el 5-3], pero fallé. Si lo hubiera conseguido, quizás habría logrado que se pusiera nervioso", concluye.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de agosto de 2006