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Entrevista:MARIVÍ BILBAO | Actriz y pregonera 2006 | Aste Nagusia

"Antes las fiestas eran para los ricos, el pueblo no tenía derecho a nada"

La actriz Mariví Bilbao Goyoaga (Bilbao, 1930) leerá hoy el pregón desde el balcón del Teatro Arriaga y, tras el txupin, dará comienzo la Aste Nagusia 2006.

Pregunta. ¿Qué sintió al saber que iba a ser pregonera?

Respuesta. Me pegó un subidón tremendo. Y lo que más ilusión me ha hecho es que me haya elegido la gente, que me hayan votado como pregonera. Aunque no quieres, te llenas de vanidad, de orgullo y te preguntas si es verdad lo que te está pasando, porque ha sido la gente de la calle la que me ha elegido y es lo más fantástico que me ha podido pasar.

P. ¿Por qué cree que la gente le ha votado?

R. No sé, todavía me lo pregunto. Quizá porque soy vieja, soy bilbaína y porque me he dedicado al arte.

P. ¿Cómo se enfrentará a estos nueve días que le esperan?

R. Por suerte no es obligatorio asistir a todos los actos que te proponen. Entre otras cosas porque si no acabaría en la UVI.

P. Pero usted es una persona con mucho ánimo...

R. Ánimo y espíritu tengo mucho, pero nada más. Ahora estoy convaleciente de operaciones. Cuando eres viejo te desparramas más. Vas para abajo y, cuando tienes tiempo, como yo que estoy de vacaciones hasta octubre, te tienes que arreglar. Hay una de goteras...

P. ¿Cómo animaría a festejar la Semana Grande?

R. Les pediría que se diviertan mucho. No se puede animar a la fiesta, el que va es porque quiere y la diversión se la encuentra.

P. ¿Usted se ha divertido en fiestas?

R. Sí, pero de otra manera. Me ha gustado ir a ver cosas, ir al teatro, a los toros. Pero estar entre muchísima gente no, porque me da mucho miedo. Por eso huyo de los sitios donde hay multitudes. Lo que sí me gusta es ver y sentir lo contenta que está la gente.

P. ¿Tiene solera la Aste Nagusia?

R. Hay que tener en cuenta que estas fiestas sólo se celebran desde la democracia. Antes eran sólo para los ricos, para que fueran a los toros, a comer bien. El pueblo, como era pobre, no tenía derecho a nada. Con Franco no teníamos ningún derecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de agosto de 2006