Los jugadores del Barça posaron encantados para los fotógrafos con el trofeo y las medallas que les acreditaban como campeones de la Supercopa después de ganar al Espanyol en los dos partidos (0-1, en Montjuïc, y 3-0, el domingo, en el Camp Nou con un gol de Xavi y dos de Deco). La imagen delataba, sin embargo, la ausencia significativa de Eto'o, que había abandonado el estadio enfadado cuando fue sustituido durante el descanso.
Al camerunés no le gusta que le cambien, y menos cuando no ha marcado ningún gol, lo que ha ocurrido en el derby, y optó por retirarse del estadio. Tanto el entrenador, el domingo, como los capitanes, ayer, procuraron disculpar al jugador. Todos, en cualquier caso, coincidieron también en que el asunto se resolvería en el vestuario, y así ocurrió después de la intervención del técnico. "Samu ha venido al entrenamiento con ganas de trabajar, muy motivado y consciente de que lo más importante es el grupo. No hay que darle más vueltas", respondió Puyol; "es un futbolista muy importante y lo sabe. Lo que pasa es que cada uno tiene su carácter". Xavi confirmó que el incidente había sido debatido y aclarado por la plantilla previamente al ensayo y convino en que todo está solucionado: "Eto'o sabe que la plantilla le necesita, que en los últimos partidos ha marcado la diferencia. Es fantástico; para mi gusto, el mejor ariete de la actualidad. Siempre que nos ha faltado un gol, ha aparecido él". Y Ronaldinho, que admitió haber conversado con Eto'o, sentenció: "Es normal que esté enfadado porque siempre quiere estar al máximo nivel y marcar; y no lo puedes hacer cuando te cambian. Es mejor así. Yo también me he enfadado por no jugar ".
La plantilla decidió cerrar el contencioso en una charla de unos 40 minutos antes del entrenamiento. Los tres capitanes intentaron proteger en público a Eto'o y se negaron a revelar -"eso es una cuestión interna"- si había pedido disculpas. La actitud del camerunés, sin embargo, preocupa al vestuario porque es reincidente.
Eto'o ha sido un futbolista decisivo en los dos años que lleva en el Barça después de marcar 62 goles (28 y 34), un registro jamás alcanzado por un ariete en la historia azulgrana, ni siquiera por Rivaldo (57). La mayoría de sus goles, además, han sido determinantes, como el que marcó en la final de la Champions. El delantero forzó la expulsión de Lehmann y marcó después el gol del empate. Belletti, al final, logró el 2-1.
A Eto'o, que ya tuvo un inicio difícil en el Barça cuando se discutía su titularidad con Larsson, no le ha gustado ahora que se subrayara la conexión Gudjhonsen-Ronaldinho. Igualmente su mensaje contra el racismo ya no es el único que se emite desde el vestuario desde la llegada de Thuram. La mayoría de los jugadores entiende, sin embargo, que sus arrebatos son asumibles y no deben ser un problema.
La ira de Eto'o contrasta con la sonrisa de Ronaldinho: "Soy el mismo de siempre, pero aquí juego en otro sitio al que ocupo con Brasil. Llevo tiempo jugando con los mismos compañeros, el balón pasa por mi pie todo el rato y es normal que las cosas salgan de forma natural".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de agosto de 2006