El problema es muy serio y dramático. España está siendo invadida por pacíficos hambrientos. La invasión se produce por tierra, mar y aire, y el proceso sólo acaba de empezar. La política de inmigración está siendo un fracaso de toda la UE, al no implicarse con decisión en este grave problema que es de todos y, en el que nuestro país, por sí solo, no puede hacer mucho más de lo que está haciendo.
Nunca tendremos medios suficientes, ni físicos ni humanos, para construir en nuestro coto particular una muralla que impida la entrada a quienes aspiran a seguir vivos. El hambre las derribará todas. Las murallas deben ser construidas en sus países de origen. Y, deben ser construidas con justicia, solidaridad y respeto. En caso contrario, todos pagaremos las consecuencias.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de agosto de 2006