Los trabajadores de la empresa de calzado Martinelli de Elche -una de las marcas con más prestigio en el sector y con más de 45 años de implantación en la ciudad- decidieron ayer en asamblea poner en marcha una serie de medidas para evitar el cierre por sorpresa de la fábrica. El comité sospecha que la dirección está tramitando un expediente de suspensión de pagos, que incluiría el despido de los 120 operarios.
Los trabajadores acordaron hacer guardias todo el fin de semana en la fábrica para intentar evitar la situación ocurrida en otras empresas, donde los empleados se han encontrado un lunes la fábrica cerrada y las cerraduras cambiadas. Esta situación se produjo hace dos años con el cierre de la fábrica Martínez Valero.
El comité de empresa de Martinelli lleva ya un tiempo intentando negociar o recabar información de los propietarios que de momento, según la secretaria general de UGT en la comarca del Baix Vinalopó, María Gracia Aguilera, "sólo han dicho que la empresa va mal y los asesores están estudiando la situación". Los trabajadores han pedido que se ponga en marcha un plan de viabilidad y que, como se ha hecho en anteriores ejercicios, se hagan reajustes de plantilla que afecten a los menos trabajadores posibles mediante jubilaciones anticipadas u otros sistemas. Sin embargo, tal y como se están desarrollando los acontecimientos, Aguilera explicó ayer que temen que de un día para otro "se eche el cerrojazo y desaparezca la empresa".
Aguilera explicó que se ha intentado buscar una solución, pero que parece evidente que la empresa quiere cerrar. La representante sindical apela a la responsabilidad social que tienen los empresarios con los trabajadores: "Muchos tienen una edad y una cualificación determinada que les hará muy difícil encontrar otro empleo". El comité ha dado una semana a los propietarios para que aclaren el futuro de la industria.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006