Las negociaciones entre la compañía automovilística alemana Volkswagen y la plantilla para la reestructuración de la marca VW en Alemania comenzaron ayer en la ciudad de Hannover. La compañía quiere acabar con la semana laboral de cuatro días (28,8 horas) y extenderla a 35 horas sin compensación salarial. La empresa pretende reducir la plantilla en unos 20.000 trabajadores, el 20% del total, de forma voluntaria.
El sindicato IG Metall, al que pertenece el 97% de la plantilla, demanda sin embargo garantías de empleo a largo plazo y considera que el alargamiento de la semana a 35 horas llevará a un exceso de trabajadores si no se designa la fabricación de nuevos modelos en las plantas afectadas.
El jefe de la marca VW, Wolfgang Bernhard, ha amenazado con llevarse el VW Golf de la planta central de Wolfsburgo si las condiciones no mejoran. "Si el modelo más importante de VW, el Golf, hace números rojos, entonces es que el mundo VW no está bien", declaró ayer el nuevo jefe de personal, Horst Neumann. La asignación de modelos a las diferentes fábricas será objeto de las negociaciones durante las próximas semanas. El presidente del grupo, Bernd Pischetsrieder, espera que la ronda de negociaciones dé frutos en noviembre. No está a debate el convenio colectivo: el último, negociado en 2004, sigue vigente hasta 2011 e impide a la empresa realizar despidos hasta esa fecha.
El grupo tiene el objetivo de aumentar hasta 2008 sus beneficios antes de impuestos hasta 5.100 millones de euros. La meta no es fácil de alcanzar si se tiene en cuenta que en 2005 sólo obtuvo 1.700 millones. Mientras que otras marcas del grupo reportan buenos resultados, la marca Volkswagen, con alrededor de 100.000 empleados en seis fábricas en la parte occidental de Alemania, continúa siendo deficitaria.
Puntos negros
Los puntos negros siguen estando en el exceso de empleados, los altos costes de producción y el insuficiente agotamiento de la capacidad de producción de las fábricas. Los empleados de las fábricas alemanas de VW cobran sueldos que superan en un 20% al promedio del sector en Alemania, y fabricar un Golf cuesta el doble de tiempo que un modelo comparable de otra marca. La empresa presentó en febrero un plan para deshacerse de 20.000 trabajadores de forma voluntaria, vigente hasta finales de este mes. En este contexto, 9.700 de los trabajadores ya se han acogido a las prejubilaciones y 3.500 han abandonado la cadena de producción a cambio de indemnizaciones de hasta 250.000 euros.
Pero no todo son malas noticias para Volkswagen. Si bien los problemas en Alemania persisten, las ventas han aumentado y uno de los puntos débiles en el exterior, el mercado chino, da muestras de recuperación. De tener una cuota de mercado en China del 50% durante casi 20 años, Volkswagen perdió terreno frente a la competencia en los últimos cinco años hasta registrar el año pasado unas pérdidas de 119 millones de euros. Un estricto programa de recortes y la introducción de nuevos modelos lograron que en los primeros ocho meses de este año las ventas aumentaran un tercio con respecto al mismo periodo del año anterior.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006