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Violencia en Afganistán

Cinco años sin Masud

Jangalak

Sus retratos pueden encontrarse por todas partes en la capital afgana y su foto puede servir como salvoconducto en un control policial: cinco años después de su muerte, el comandante Ahmed Shah Masud es todavía un icono en Afganistán.

Su recuerdo es especialmente intenso en su feudo de Jangalak, a tres horas en coche de Kabul, en el valle del Panshir donde cada año, el 9 de septiembre, miles de afganos efectúan un peregrinaje hacia su mausoleo. Masud, el líder de la Alianza del Norte, fue asesinado el 9 de septiembre de 2001 por terroristas suicidas de Al Qaeda que se hicieron pasar por periodistas. Nadie preveía entonces que el atentado contra el carismático líder guerrillero tayiko que primero luchó contra los soviéticos y luego contra los talibanes sería el preludio de un ataque mucho más grande: el 11-S.

Quizá sea una casualidad, pero la plaza en la que tuvo lugar el atentado suicida de ayer en la capital, Kabul, también llevaba el nombre del único dirigente que logró mantener más o menos unida a la resistencia afgana frente a los talibanes. Masud fue declarado héroe nacional por el presidente, Hamid Karzai, aunque el mausoleo de Jangalak lleva cinco años en construcción y todavía no ha sido terminado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006