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La policía belga detiene a otros dos neonazis sospechosos de pertenecer a la trama militar

La policía belga se incautó ayer de más de un centenar de armas y detuvo a dos sospechosos en el marco de la macro operación que pretende desmantelar un grupúsculo neonazi infiltrado en el Ejército. Con las de ayer, suman ya 19 las detenciones de miembros de la organización Sangre, Tierra, Honor y Gloria (BBET, por sus siglas en flamenco), seis de los cuales permanecerán en prisión después de haber sido interrogados por el juez, y otros seis aún deben hacer su declaración. El resto ha sido puesto en libertad.

También ayer, empezaron a conocerse nuevos detalles sobre el grupúsculo neonazi, nutrido de militares -de baja graduación en su mayoría- que pretendía "desestabilizar el país". BBET es el ala flamenca de Sangre y Honor, un conocido grupo fascista de proyección internacional, y que acostumbra a organizar eventos negacionistas del Holocausto. La página de Internet de Sangre y Honor enlaza con células de la organización en 17 países del mundo, la mayor parte europeos, salvo alguno de América Latina. Entre ellas, se puede acceder a la web de la del Reino Unido, donde se originó el movimiento. Águilas y esvásticas en rojo y negro decoran la página que proporciona al internauta la posibilidad de acceder al texto completo de Mein Kampf (Mi Lucha) el libro en el que Adolf Hitler dio rienda suelta a sus ideas antisemitas. En Alemania y Suiza, la Justicia ha tratado sin éxito de disolver esta organización neonazi.

La prensa belga desveló ayer además la identidad del cabecilla de la organización flamenca. Se trata de Thomas Boutsen, un soldado raso de Bourg-Léopold, al este del país, perteneciente a un regimiento que participó en la misión de Kosovo. Boutsen reclutaba en el seno del Ejército a miembros para BBET, la organización que fundó en 2004.

La presencia de neonazis en el Ejército no es nueva en Bélgica como explica Manuel Abramovicz, autor de varios libros sobre la extrema derecha. "Hoy nos encontramos con grupos de skinheads que quieren infiltrarse en el Ejército para hacer frente a una guerra interétnica que enfrenta a los nacionales con los inmigrantes. Ya en los años ochenta fue desmantelada una organización extremista de derechas que se había infiltrado en el Ejército y que preparaba un atentado contra el entonces ministro de Justicia, el socialista Philippe Moureaux. Se trataba de un grupo de militares que tenían relación con servicios secretos de otros países, en particular con la DINA de Pinochet", recuerda Abramovicz.

El desmantelamiento del compló neonazi que pretendía desestabilizar el país se produce a escasas semanas de las elecciones municipales del 8 de octubre, que medirán la fuerza de la extrema derecha flamenca, en imparable ascenso según las encuestas. Su partido estrella, el independentista Vlaams Belang (Interés flamenco) se apresuró ayer a desmarcarse de la trama. "No tenemos ninguna relación con los detenidos. Todo esto ha sido orquestado por la ministra de Justicia [la socialista Laurette Onkelinx] y por algunos medios de comunicación", explicó a la agencia France Presse un portavoz del Vlaams Belang.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006