El Ayuntamiento de Barcelona articula la participación ciudadana a través de varios instrumentos y mecanismos que conforman un reglamento. Éste fue aprobado debido a las quejas de las diversas asociaciones vecinales, que se quejaban de la falta de participación. El máximo órgano de participación es el llamado Consell de Ciutat, que integra a un centenar de personas que representan a la sociedad civil y al entramado social, además del institucional. Éste se reúne con cierta periodicidad.
Las opiniones que vierta el Consell de Ciutat sobre alguna cuestión, desde las normas de convivencia hasta la ordenanza cívica, no son vinculantes, pero sí son tenidas en cuenta.
Los órganos más ágiles de participación son los consejos sectoriales. Por ejemplo, los consejos asesores de la gente mayor, el de jóvenes o el de política de enseñanza. Todos ellos aglutinan a entidades y asociaciones especializadas -muchas de ellas colaboran con el Consistorio prestando servicios- cuyas voces son tenidas en consideración por su conocimiento del problema.
En este mandato, se aprobó la forma en que debían discutirse los proyectos. Concejales, gerentes y técnicos se reúnen con los vecinos para discutir el proyecto en cuestión. Todo ello se refleja en un documento llamado memoria participativa. Los vecinos se quejan de que no son demasiado tenidas en cuenta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006