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Editorial:

Coordinación policial

La decisión del Consejo de Ministros de ayer de situar bajo un mando único a la Guardia Civil y la Policía supone una auténtica revolución en la gestión y funcionamiento de los Cuerpos de Seguridad del Estado en España. Con la profunda reestructuración del Ministerio del Interior, seguirán existiendo dos fuerzas policiales de ámbito estatal y, de hecho, la Guardia Civil seguirá conservando su naturaleza híbrida civil-militar. Pero se concreta por fin la esperada coordinación de ambas instituciones con ese mando único a cuyo frente estará Joan Mesquida, hasta ayer director general del instituto armado. Esa coordinación entre los dos grandes cuerpos de seguridad era una de las asignaturas pendientes en España.

Durante la investigación de los atentados del 11-M, el Congreso de los Diputados descubrió que la falta de coordinación fue un inconveniente a la hora de plantear una lucha eficaz contra el tráfico de explosivos en Asturias. Es sólo un ejemplo del largo historial de recelos y encontronazos entre ambos cuerpos de seguridad. No habrá de momento la unificación tantas veces planteada y reclamada por algunos sindicatos policiales, aunque sí se crean las condiciones para hacerlo en el futuro. Ésta es una decisión que deberá tomarse de acuerdo a criterios de eficacia, no de principios. Pero si la unificación no es cuestión de principios, sí lo es la coordinación. El paso que ahora se da, aunque presentado por el ministro como de continuidad con la reforma de 2004, implica un cierto reconocimiento del fracaso de la estructura entonces creada.

En pleno proceso de paz, la amplia reestructuración en Interior ha incluido también la sustitución del jefe policial de la lucha antiterrorista, el comisario general de Información, Telesforo Rubio. Este jefe policial ha sido objeto de numerosos ataques desde el PP para descalificar la investigación del 11-M y para involucrarle en un supuesto chivatazo policial a la red de extorsión de ETA. Ni tuvo protagonismo en esa investigación ni se ha probado conexión alguna con tal chivatazo. Sin embargo, las lagunas habidas en los servicios de información policiales sí parecían aconsejar un relevo que el ministro Rubalcaba achacó diplomáticamente a problemas de cansancio.

El ministro del Interior ha introducido otras novedades organizativas. Para juzgar sobre su idoneidad habrá un solo criterio: su eficacia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006