Por segundo año, cientos de partidarios del Alarde tradicional de Hondarribia, en el que el papel femenino se limita al de cantineras, intentaron ayer hacer invisible la participación en la fiesta de la compañía mixta Jaizkibel, en la que las mujeres pueden participar como soldados igual que los hombres. La escenografía fue la misma que entonces: levantaron sendos muros de plástico negro en las aceras, se colocaron tras ellos y recibieron con una fuerte pitada al Alarde mixto, que una vez más tuvo que desfilar custodiado por la Ertzaintza.
La película fue prácticamente idéntica a la del pasado año. La compañía mixta Jaizkibel, formada por unos 180 hombres y mujeres y capitaneada por Garoa Lekuona, que sustituye en el cargo a Ixabel Alkain, se dirigió poco antes de las 8.30 al punto de partida de su desfile. Escoltada en todo momento por la Ertzaintza y arropada por decenas de personas, recibió allí el apoyo del ararteko, Iñigo Lamarca; la directora de Emakunde, Izaskun Moyua; la Defensora para la Igualdad de Mujeres y Hombres, Maite Erro, y representantes políticas de todos los partidos, salvo el PP.
Nada más arrancar la marcha de Jaizkibel, los integrantes de las compañías del Alarde tradicional que aguardaban su turno, así como una buena parte del público que esperaba su paso en las aceras, iniciaron el coro de pitidos e improperios. Los gritos de "¡fuera, fuera!" o "¡a por ellas!" se mezclaron con las pancartas donde rezaba el lema No hemos venido a veros.
Pero. al igual que el pasado 8 de septiembre, fecha en la que Hondarribia conmemora la victoria de las milicias de Guipúzcoa sobre las tropas francesas en 1638, la fotografía más simbólica se vio en la calle Mayor, en el casco histórico. La marcha de la compañía mixta quedó emparedada entre dos muros de plástico negro, tras los que se parapetó el público del Alarde tradicional. La mayoría eran mujeres. Muchas, muy jóvenes.
Pitada y gritos
Jaizkibel fue recibida con una ensordecedora pitada y gritos de "Betiko Alardea! (¡Alarde tradicional!"). La compañía mixta y las decenas de personas que la acompañaron respondieron con la consigna "Emakumeak Alardean! (¡Mujeres en el Alarde!)".
Con este panorama, Jaizkibel, que lleva una década reivindicando un alarde público e igualitario, alcanzó la plaza de Armas y enseguida volvió sobre sus pasos. Cinco minutos antes de las 9.00, la veintena de formaciones del Alarde tradicional, que agrupan a unos 4.500 hombres y 21 cantineras, iniciaron su desfile entre los aplausos de su público.
Garoa Lekuona se mostró "contenta" con el desfile, pero criticó a las instituciones públicas, sobre todo al Ayuntamiento de Hondarribia. Y es que, a su juicio, no han trabajado lo suficiente y por ello la compañía mixta se ha topado de nuevo con "ese muro negro que nos divide". El alcalde de Hondarribia, Borja Jauregi, del PNV, ya ha anunciado que no se presentará a la reelección. En este sentido, la capitana de Jaizkibel espera que con el nuevo mandatario "algo cambie". "Con la Ley vasca de Igualdad, el Gobierno no se puede permitir que un miembro de su partido no la cumpla", añadió.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006