Por segundo año consecutivo, cientos de partidarios del Alarde tradicional de Hondarribia (Guipúzoca), en el que el papel femenino se limita al de cantineras, intentaron ayer con muros de plástico negro y una fuerte pitada hacer invisible la participación en la fiesta de la compañía mixta Jaizkibel, en la que las mujeres pueden participar como soldados igual que los hombres.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006