El S80 ha sido siempre el buque insignia de Volvo, el modelo que servía de escaparate para mostrar sus últimos avances en seguridad, pero la llegada del todoterreno XC90 había reducido su protagonismo. Sin embargo, esta berlina elegante y discreta sigue siendo uno de los iconos de la marca, y la nueva generación lo confirma estrenando dos modernos dispositivos, el radar antichoque ACC (2.200 euros) y el sistema de información de puntos ciegos BLIS (640 euros), que incluye unos sensores en los retrovisores para detectar obstáculos en los ángulos muertos y avisa al conductor con un pitido y una luz roja en el espejo. En realidad, son las novedades más destacables de un modelo continuista que se limita a actualizar las virtudes de su antecesor.
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Línea clásica y estilo más deportivo
El S80 es un coche nuevo, pero conserva los rasgos del anterior, con un frontal prominente, la cintura de las puertas marcada por un pliegue en la base de las ventanillas y un techo que cae por detrás para unirse con el maletero. Este diseño refleja los gustos norteamericanos y se ha modificado lo justo para modernizar la imagen. Así, la nueva parrilla sobresale más en el centro y tiene unos faros más rasgados. Mantiene el nervio lateral como seña de identidad de Volvo, pero el techo desciende con más suavidad para integrar el maletero. Los dos modelos se parecen mucho y, al contrario que otros rivales (Audi A6 o BMW Serie 5), no han crecido en longitud (4,85 metros), pero el S80 nuevo presenta un aire más deportivo que se logra con un parabrisas más inclinado, las tomas de aire del parachoques delantero y las grandes llantas de aleación. Y los cambios permiten afinar mucho la aerodinámica (CX: 0,29)
.Interior cómodo y acogedor
El interior presenta un diseño más innovador, con nueva instrumentación, un salpicadero diferente y una consola central flotante muy discreta que aligera el conjunto. Destaca la calidad de acabados y materiales, con plásticos claros muy atractivos en las puertas, tapicerías en tonos suaves y un ambiente impecable y muy acogedor. Sin embargo, la habitabilidad se mantiene casi igual, con unas plazas delanteras desahogadas y unas traseras generosas en altura y espacio para las piernas. Y aunque el maletero ha ganado 25 litros (480), es inferior al de otros rivales y ahora no lleva la rueda de repuesto. En cambio, tiene mejores huecos para objetos: apoyabrazos delantero, bandejas en las cuatro puertas, dos posavasos junto al cambio y otros dos en el apoyabrazos trasero...
Con esta base, unas supensiones cómodas y una extensa lista de opciones que incluye casi todos los caprichos, el S80 es una berlina ideal para afrontar viajes largos y sólo la insonorización, que deja sentir más de la cuenta en ciudad los rumores mecánicos, penaliza un conjunto muy confortable y seguro.
Cinco motores y tres acabados
El S80 se vende con cinco motores: 2.5 turbo (200 CV), 3.2 (238 CV) y 4.4 V8 (315 CV) en gasolina y 2.4 D (163 y 185 CV) en turbodiésel. El primero y los dos últimos llevan un cambio manual de seis marchas, y los otros dos, un automático secuencial también de seis, disponible como opción en el resto (2.150 euros). Hay tres acabados, Kinetic, Momentum y Summum, pero el primero incluye ya un buen equipo de seguridad con seis airbags, ABS, ESP y reposacabezas activos, y arranque sin llave, climatizador, radio-CD, sensor de faros y todo lo habitual.
Conclusión
El S80 es una berlina elegante y refinada que no llama la atención a su paso, pero ofrece un interior cómodo y acogedor, un comportamiento dinámico muy eficaz y seguro, y una gama de motores muy completa. Tiene unos precios más asequibles que otros rivales y puede incluir lo último en seguridad, aunque hay que pagarlo aparte.
AMBIENTE CON CLASE
El interior del S80 presenta un aspecto muy elegante, cuidado y con clase, pero no resulta ostentoso. Combina con gusto un salpicadero con la zona superior oscura para evitar reflejos, adornos de aluminio en el frente y plásticos en tonos claros que aumentan la luminosidad. Los materiales son de calidad, tiene un diseño atractivo y busca el sentido práctico. Destaca también la consola central flotante, que es muy liviana y agrupa la mayoría de los mandos, pero las teclas son pequeñas y exigen atención para encontrar la que se busca. Por lo demás, los asientos de la unidad de pruebas incluían tapicería de cuero con ventilación interior y calefacción, un detalle sofisticado y muy cómodo (390 euros). Entre las soluciones novedosas sobresale el sistema de apertura y cierre sin llave, que detecta la presencia del mando sin sacarlo del bolsillo, desbloquea la puerta y permite arrancar con un botón.Las plazas traseras están bien resueltas, tienen suficiente espacio para las piernas e incluyen un apoyabrazos central con dos posavasos integrados. Y el maletero es amplio, 480 litros, pero no sorprende teniendo en cuenta el tamaño del coche.La zaga refleja el estilo sólido de Volvo, con la tapa del maletero bien integrada con el parachoques y los pilotos en alto.
CARO, PERO COMPETITIVO
El acabado básico Kinetic del S80 D5 es más asequible que sus rivales e incluye un equipo de serie similar, con seis airbags, ESP, climatizador, control de velocidad..., y la apertura y arranque sin llave como extra.El S80 D5 cuesta 2.400 euros menos que el A6 2.7 TDi, aunque éste tiene ocho airbags, siete marchas y una aceleración algo mejor. Pero no incluye el arranque sin llave, como el BMW 525 d, que lo ofrece como opción (1.578 euros) y es 4.400 euros más caro que el S80 con un equipo similar. La diferencia con el Jaguar sube a 5.000 euros y llega a 5.700 con el Citroën. El primero viene con un equipamiento parecido que no justifica la diferencia, pero la versión básica del C6 incluye una dotación de serie muy superior, con nueve airbags, suspensión neumática, faros bixenón, asientos delanteros eléctricos y otros detalles que equilibran con creces su sobreprecio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006