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"Intentarlo es una cuestión de coraje"

Pedrosa, lesionado en la rodilla derecha, arranca el quinto en el Gran Premio de Malaisia

De entre todas las posibles alternativas, la Dirección de Carrera de MotoGP, el órgano encargado de velar por la aplicación del reglamento en el campeonato, optó ayer por la menos mala. Al menos a tenor de la opinión de la mayoría de los pilotos, que hoy arrancarán en el circuito malayo de Sepang colocados en una parrilla de salida inédita, configurada a partir del mejor registro de cada uno en las sesiones de ensayos libres.

Una inoportuna tromba de agua anegó el asfalto y el comienzo de la única sesión de calificación de MotoGP se fue posponiendo hasta que el entrenamiento quedó cancelado por falta de seguridad. Si bien la mayoría de pilotos celebraron la cancelación porque fue tomada en favor de su propia seguridad, fue Dani Pedrosa, sin quererlo, el que más partido sacó de ella. Funesto se le adivinaba el panorama al de Honda, en unas condiciones físicas deplorables amén de la brecha que arrastra en su rodilla derecha desde su caída del viernes: al final saldrá quinto, desde la segunda fila de la parrilla, gracias al vertiginoso ritmo de giro.

Pedrosa se acercó al taller de su equipo al inicio de la sesión libre cojeando y con pasos muy cortos. Un cajón de madera en el suelo le sirvió de escalón para auparse a la moto. En los 60 minutos del entrenamiento hizo tres tandas de giros, y en todas se clasificó último. Su vuelta más rápida fue la última: 2m y 6 segundos. A seis segundos del tiempo del primero, Valentino Rossi, autor de su tercera pole del año. Fue entonces cuando el cielo le hizo un guiño a Pedrosa.

"Hay que intentar hacer la carrera. Es una cuestión de coraje. Sólo me lo pensaré si la situación es demasiado dramática", dijo. Si bien rodó por la mañana 18 vueltas, nunca se encontró cómodo. "Encima de la moto no me puedo colocar donde toca. También sufro cuando cambio las marchas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de septiembre de 2006