La nueva Renfe como empresa dedicada exclusivamente al transporte de viajeros y mercancías nace con unos fondos propios de 1.230 millones de euros. Así consta en la Orden del Ministerio de Fomento que publicó ayer el Boletín Oficial del Estado.
En la misma se asignan los bienes, obligaciones y derechos que se integran en Renfe-Operadora para cumplir con la Ley del Sector Ferroviario que supone el inicio de la liberalización. Por esa ley, Renfe desapareció como tal el 1 de enero de 2005 para escindirse en dos entidades: el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que gestiona las vías, y Renfe-Operadora (denominada Renfe), que se ha convertido en un mero transportista de mercancías y viajeros y que en el futuro competirá con otras empresas.
Los fondos propios asignados son prácticamente la mitad de los que tenía la antigua Renfe. Los activos de Renfe ascienden a 3.333 millones de euros, fundamentalmente de bienes de material rodante. Además, la orden asigna un patrimonio inmobiliario a Renfe de 9,8 millones de euros, porque la práctica totalidad de las estaciones y otros inmuebles han sido asignados al Adif.
A Renfe también se le asignan en propiedad tanto los trenes como los talleres de mantenimiento y, en su día, se traspasaron 16.000 trabajadores, la mitad de la plantilla original.
Los gastos por importe de 2.352 millones de euros, vinculados a la puesta en explotación comercial de las nuevas líneas de alta velocidad pendientes de amortizar a 31 de diciembre de 2004, también son asumidos por Renfe, según consta en la orden del BOE.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 2006