Miles de cristianos se echaron ayer a la calle en la conflictiva isla indonesia de Sulawesi (la antigua Célebes) para protestar por la ejecución de tres católicos, cuyos juicios y condenas han sido más que controvertidos por la ausencia de pruebas. Las protestas también se extendieron a la parte occidental de la isla de Timor, bajo soberanía indonesia.
En las protestas se produjeron algunos incidentes violentos, con choques con la policía, quema de vehículos, lanzamiento de piedras y rotura de cristales. Sin embargo, en la ciudad de Palu, donde fueron fusilados los tres católicos, la situación fue de tranquilidad y recogimiento en servicios religiosos en las iglesias locales.
Los tres fusilados fueron hallados culpables de incitar los ataques contra la comunidad musulmana en la zona central de Sulawasi, en el año 2000, en los que murieron 70 personas. El Vaticano y Europa habían pedido clemencia al Gobierno indonesio. Un portavoz del Vaticano tachó las ejecuciones de "derrota" de la humanidad. Fabianus Tibo, Domingus da Silva y Marianus Riwu fueron fusilados en la madrugada de ayer.
Los tres supuestos culpables de los atentados de Bali de 2002, que se encuentran en el corredor de la muerte, pidieron ayer que les corten la cabeza en lugar de fusilarles.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 2006