La mortalidad de los programas de televisión, de algunas televisiones, es tan alto y veloz que en Estados Unidos han abierto un jocoso sitio en Internet, Brilliantbutcancelled.com, en la que los navegantes pueden apostar cuál será el primer programa en caer. Cada semana, entre los acertantes, sortean un iPod. La gracia, según los promotores del lugar, es que nadie, fuera de la industria, está pendiente de las cifras de audiencia... pero a muchos les gustan las carreras de caballos. El hecho de que cada semana puedan repartir un premio supone que hay mucho difunto. El récord lo tiene la cadena ABC, que no permitió a uno de sus programas durar más de un episodio. El sitio está preparando un cementerio televisivo. El juego tiene un punto de barroquismo. No se trata de escoger lo que no te gusta sino lo que piensas que no gusta a nadie aunque a ti te entusiasme.
A veces, el problema de un programa no está sólo en lo que es sino en lo que han dicho que sería. Ana Obregón dijo que su serie, Ellas y el sexo débil (Antena 3), llegaría a un 35% de audiencia. El día del estreno tuvo un 16,1%. Por si acaso, Obregón ya nos anticipó el final de la serie en el primer capítulo: llega a presidenta y releva a Zapatero. ¿En qué legislatura? En el estreno básicamente se vieron esposas desgraciadas pero insumisas, maridos malos y un guión pensado para que exija a la protagonista desplegar limitados recursos. Una pregunta, y no de las sencillas, de las poco retribuidas, del concurso cultural ¿Quiere usted ser millonario?, de la misma cadena, consistía en saber qué papel hace el personaje de la Obregón.
Los de Operación Triunfo (Tele 5) siguen con el casting. Estos preliminares son una tremenda exposición de fracasos, de los que lloran porque no han pasado el corte. Quienes también hacen casting a la vista son los guiñoles de Cuatro, que ahora acompañan a Eva Hache. Lo hacen para buscar presentador, y de paso recomiendan el método a otros. Por ejemplo a los socialistas madrileños para encontrar candidato a la Alcaldía de Madrid.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 2006