Fernando F. G., de 32 años, y Olena M., de 28, no ingresarán en prisión, al menos de momento. El juez rechazó la petición del fiscal y ordenó que ninguno de los dos puede acercarse a su hija de cinco años, ni a su hermana, de dos. La pareja, que reside en Santander, reconoció ante el juez que había maltratado a la mayor de sus hijas. Él la había golpeado con una zapatilla y ella, con una correa. La pequeña ha sido hospitalizada con hematomas por todo el cuerpo, heridas múltiples y cicatrices antiguas.
El magistrado del Juzgado de Instrucción número 3 de Santander considera que se puede imputar a ambos un delito de lesiones, castigado con penas de dos a cinco años de prisión, pero que esto no determina que exista riesgo de fuga. El juez recuerda que los imputados "tienen domicilio conocido y arraigo y son padres de otra niña", y opina que sobre la voluntad de fugarse "prima su deseo como progenitores de no perder todo contacto con las menores", y que con el alejamiento se protege igual a las pequeñas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 2006