Àngels Barceló (Barcelona, 1963), directora del programa de la SER A vivir que son dos días cree que la tecnología ha cambiado mucho la forma de hacer radio. "Cuando dejé la radio se empleaban magnetófonos Revox y cintas. Ahora, que he vuelto, es otro mundo. Me parece maravilloso ver cómo la gente de informativos edita sus piezas y realiza las tareas de control".
Pregunta. ¿Hace mucho que dejó la máquina de escribir?
Respuesta. Empleo el ordenador desde que me obligaron, hace 19 años.
P. ¿Emplea el Messenger?
R. No, la que lo utiliza es mi hija.
P. ¿Habla con ella por medio del teclado?
R. No, además si lo hiciera no la entendería porque es de una generación que emplea un lenguaje totalmente encriptado. A veces, me manda SMS y me resulta difícil entender lo que dice.
P. ¿Tiene portátil?
R. Sí, pero no me ha preguntado si lo uso.
P. ¿Lo usa?
R. No. Empleo uno de sobremesa en el trabajo y otro en casa.
P. ¿Quién le ayuda en caso de apuro?
R. En el trabajo hay un par de compañeros que ya me tachan de inútil perdida.
P. ¿Y en casa?
R. Mi marido, que me dice que por qué creo que es un informático. Muchas veces me da miedo apretar una tecla que intuyo que es la solución, pero me da pánico.
P. ¿Compra mucho?
R. Muchísimo. Soy una organizadora de viajes por Internet. También hago la compra en el supermercado.
P. ¿Le divierte organizar los viajes?
R. Sí, no me desagrada. Hace dos veranos alquilé una casa en Sicilia y cuando llegábamos pensaba que no existiría. Pero allí estaba. Y era estupenda.
P. ¿Cuál es el último chisme tecnológico que ha comprado?
R. Me regalaron un iPod hace unos días, por mi cumpleaños, pero no he abierto la caja todavía. Ahora tendré que poner las canciones allí dentro.
P. ¿Usa mucho el móvil?
R. Sólo para hablar, enviar y recibir mensajes. No me interesan el resto de las prestaciones que pueda tener el teléfono.
P. ¿Es hábil con los SMS?
R. Los escribo con tildes, puntos y comas. A veces, cuando escribo uno, me canso y llamo por teléfono para adelantar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de octubre de 2006