La Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía ha enviado desde 2005 un total de 1.600 partes de denuncia de siniestros laborales, que se han traducido en la apertura de 190 procedimientos judiciales, según informó ayer el consejero Antonio Fernández. En lo que va de año, 141 personas han muerto en sus trabajos en Andalucía, de las cuales 58 pertenecían al sector de la construcción, que da trabajo al 15% de la población regional. Los mecanismos para detener esta sangría en las obras fueron analizados ayer por Fernández y por otros expertos en unas jornadas organizadas por el grupo Joly.
El director del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Málaga, José Agustín de los Riscos, achacó la alta accidentalidad en la construcción a varios factores, entre los que citó el "aluvión" de personas de otros gremios sin cualificación para trabajar en los tajos. "Hay gente que no tiene capacidades psicofísicas para el trabajo pero que lo hacen porque no hay suficientes albañiles profesionales suficientes", aseguró Del Risco. Además, este responsable autonómico señaló que "mucha gente vive a más de 50 o 100 kilómetros de su lugar de trabajo, con lo que su jornada laboral se alarga dos horas y llegan al viernes hechos polvo".
Otro factor de riesgo tiene que ver con el caracter "multiétnico y multilingüístico" de los tajos, que hace que los no hispanoparlantes tengan más difícil acceder a la formación en prevención de riesgos.
Por otro lado, el presidente de la Comisión de Seguridad del Consejo Andaluz de Colegios de Arquitectos Técnicos, Alfredo Martínez, recordó que los accidentes se evitan con una mayor prevención en las fase de proyecto y planeamiento.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de octubre de 2006