La amenaza de una inminente reprobación parlamentaria que pesaba sobre la consejera de Bienestar y Familia, Carme Figueras, se desvaneció ayer. Se lo dijo el líder de ERC, Josep Lluís Carod, al presidente Pasqual Maragall, en un gesto imprescindible para el feliz desarrollo de la entrevista entre ambos. La reprobación ha sido promovida por CiU y ERC y podía prosperar gracias a la mayoría que ambos conforman en el Parlament. Pero el Parlament está ya cerrado, sólo se reúne su Diputación Permanente para asuntos extraordinarios y Esquerra ha asumido que es extemporáneo plantear en plena campaña electoral una reprobación por un asunto como el control municipal de las oficinas de Bienestar y Familia. Aunque, en realidad, lo más interesante de la reprobación era que prefiguraba una alianza CiU-ERC contra el PSC.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2006