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Reportaje:

Vuelve al Congreso el ¡Viva la República!

Más de 40 supervivientes de las Brigadas Internacionales reciben en la Cámara el homenaje de IU a su "lucha por la libertad"

El Congreso de los Diputados vivió ayer una larguísima regresión en el tiempo. Banderas tricolores, ancianos y jóvenes cantando puño en alto La Internacional en varios idiomas y, sobre todo, un sonoro "¡Viva la República!" gritado por Gaspar Llamazares, que no se escuchaba en la Cámara desde los tiempos de Manuel Azaña. Era el homenaje organizado por Izquierda Unida a los brigadistas internacionales. Muchos de los 35.000 jóvenes y adolescentes que acudieron a España desde 54 países a luchar contra el fascismo aún viven, y ayer se acercaron al Congreso 40 de ellos para recibir cariño y aplausos 70 años después de su hazaña.

A pesar de la derrota y de lo que sufrieron después, ninguno muestra síntomas de tristeza. De hecho, ni siquiera aceptan que perdieran la guerra. "Aquí se inventó el frente antifascista que luego nos dio la posibilidad de ganar la II Guerra Mundial. La guerra de España salvó a toda la humanidad y permitió que viviera en libertad y democracia", sostiene un entusiasta Kurt Goldstain, judío alemán y ex brigadista, de 92 años, en un buen castellano. Tuvo que salir de España, como los demás, y acabó en un campo de concentración francés. Y de allí a Auschwitz, donde estuvo 30 meses. Goldstain es, desde 1996, como la mayoría de los brigadistas, ciudadano español. "Tuvimos que esperar 50 años a que se cumpliera la promesa de 1938 del presidente del Gobierno republicano Juan Negrín de hacernos españoles", se ríe.

Lise London, viuda del comunista checo Artur London y brigadista ella misma, ni siquiera cree que lo de España fuera una auténtica guerra civil. "En estos años ha habido un silencio absoluto, no se ha hablado de esa lucha de un pueblo unido, orgulloso, fiel a la libertad. Porque fue el pueblo español quien paró el golpe el primer día. Armados con machetes, cuchillos y escopetas de caza, fueron a los cuarteles a parar la rebelión, que fue vencida. Después ya no fue una guerra civil, Franco pidió ayuda a los nazis y a los fascistas italianos. Fue una guerra de todos los fascistas europeos contra el pueblo español. Y las democracias europeas lo abandonaron a su suerte, es imperdonable", gritaba enérgica, entre grandes aplausos.

"Vosotros no nos abandonasteis. Lo que da sentido a la vida no es la victoria o la derrota, sino haber luchado por una causa justa", sentenció Gaspar Llamazares, acompañado por la diputada Isaura Navarro, la actriz Pilar Bardem y Benjamín Prado, que leyó un poema de Alberti.

Pero lo que de verdad emocionó a todos fue la presencia de Amaya, la hija de Dolores Ibárruri, Pasionaria, quien leyó el discurso de despedida a los brigadistas que pronunció su madre en 1938, cuando la derrota se veía venir, aunque muchos se quedaron en Cataluña para ayudar a los republicanos a escapar a Francia. "Hombres de ideologías distintas y de religiones adversas, amantes de la libertad, vinieron a España", decía la hija de Pasionaria. "Nos lo daban todo, su juventud, su sangre, y nada nos pedían, sólo anhelaban el honor de morir con nosotros", continuó hasta que los brigadistas se lanzaron a abrazarla.

Visitar el Congreso, sentarse en los escaños de los diputados que les representan como españoles, fue emocionante para los brigadistas y sus familias. Todos tienen claro que contribuyeron de alguna manera a la democracia española y que lucharon "la primera batalla de la II Guerra Mundial", según explicó el superviviente español de Mauthausen Matías Arranz.

Parafraseando a Bertold Brecht, Ana Pérez, presidenta de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, dijo que los brigadistas son "los hombres que luchan toda la vida, los imprescindibles". Y Moe Fihman, brigadista estadounidense, pareció confirmarlo. "Quiero aprovechar esta tribuna para denunciar a los Gobiernos belicistas de George Bush y Tony Blair y para felicitar al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero por sacar las tropas de Irak. Tengo sólo 91 años y sigo luchando para sacar todas las tropas de allí".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2006