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Pistoleros disfrazados de policías asesinan en Irak al hermano del vicepresidente suní

Una testigo en el juicio contra Sadam Husein afirma que su familia fue enterrada viva

Un grupo de hombres con uniformes de policía asesinó ayer al general Amer al Hachemi, hermano del vicepresidente de Irak, el suní Tarek al Hachemi, en una jornada en la que un coche bomba mató a nueve personas en un mercado de Bagdad y 10 soldados iraquíes fueron secuestrados en un control en Ciudad Sáder, al este de la capital. Mientras, el Tribunal Supremo de Irak reanudó ayer el juicio contra Sadam Husein por el genocidio kurdo. Las sesiones fueron suspendidas hace dos semanas, después de que el ex dictador fuera expulsado por desafiar al juez.

"Compló para destruir los esfuerzos para alcanzar la reconciliación nacional". Con estas palabras, el presidente de Irak, Yalal Talabani, lamentó el asesinato del hermano de Tarek al Hachemi, vicepresidente del país y dirigente del Partido Islámico Iraquí, la principal formación suní.

Amer Ahmed, tiroteado en su casa de Bagdad, es el tercer hermano de Al Hachemi asesinado este año, tras las muertes de Mahmud y Mayson. Los asaltantes llegaron en un todoterreno, vestidos con uniformes del cuerpo especial de la policía y, tras asesinar a Amer Ahmed, secuestraron a un vecino, también militar, y a su familia.

Mientras, el Tribunal Supremo reanudó ayer el juicio por genocidio contra Sadam Husein y seis colaboradores, interrumpido durante dos semanas después de que el juez expulsara al ex dictador por sus desplantes. En la sesión de ayer, la decimotercera del proceso, cuatro personas testificaron sobre la campaña militar Al Anfal, en 1987 y 1988, que acabó con la vida de 180.000 kurdos. Dos mujeres y dos hombres desgranaron el horror vivido en aquellos meses. Una testigo aseguró que las tropas de Sadam habían enterrado vivos a varios familiares en fosas comunes.

La capital iraquí fue además escenario de un nuevo atentado terrorista. Un coche bomba explotó en el mercado del barrio chií de Shaab, al noreste de la capital. Al menos nueve personas murieron y 46 resultaron heridas. Se trata de uno de los peores ataques en Bagdad en las últimas semanas. Los jefes militares estadounidenses ya habían advertido que esperaban un incremento de la violencia sectaria durante el mes sagrado de Ramadán, que comenzó hace dos semanas. En el barrio chií de Ciudad Sáder, al este de Bagdad, 10 soldados del Ejército iraquí fueron secuestrados en un puesto de control, un hecho sin precedentes en la capital desde la caída del régimen de Husein, en 2003. Y tres marines estadounidenses murieron en combate en la provincia de Al Anbar, bastión de la insurgencia, al oeste del país.

Una intoxicación alimentaria llevó el domingo al hospital a 600 policías en la ciudad sureña de Kut. Los primeros indicios apuntan a una carne en mal estado consumida en la comida de ruptura del ayuno de Ramadán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2006