Yo he sido de los primeros en defender el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio, en igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales, pero me ha indignado la noticia referente a una pareja gay que se ha querellado contra un restaurante que no ha querido contratar su banquete de bodas. ¿Qué derecho tienen a contravenir la voluntad de los propietarios de un negocio? Todas y cada una de las administraciones públicas del Estado tienen la obligación de velar por los derechos de cada uno de los ciudadanos, incluidos los homosexuales. Pero contra la dirección de un negocio particular no se puede actuar, salvo que se demuestre que se está cometiendo delito flagrante. Y no es el caso. No seamos hipócritas: todos los restaurantes y locales de ocio de España eligen a sus clientes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2006