El candidato del PP de Cataluña a la Generalitat, Josep Piqué, se reunió ayer en una comida informal con unos 70 representantes de la sociedad civil de Girona que pudieron a escuchar a un Piqué con un discurso muy comedido y carente de pullas a otras fuerzas políticas. Este tipo de conferencia en tono moderado es el ejemplo de comportamiento que el dirigente popular propuso para "devolver el prestigio y la nobleza a la política catalana".
Piqué escogió este foro para abundar de nuevo en el problema de la inmigración, una constante en su discurso electoral de esta campaña. Destacó que la mayoría de los inmigrantes en situación irregular entran en España por la frontera de La Jonquera y los aeropuertos y pidió "tolerancia cero" para esta inmigración irregular.
El presidente del PP catalán consideró que la oleada de inmigrantes tiene repercusiones negativas en la sostenibilidad de los sistemas de salud y de educación públicas. A este respecto, Piqué opinó que las competencias de inmigración son un asunto "demasiado grande" para ser ejercido en exclusiva por las comunidades autónomas.
Por otra parte, el candidato popular a la Generalitat vaticinó que las futuras elecciones del 1 de noviembre confirmarán "el triste récord abstencionista de Cataluña" en relación con el resto de comunidades autónomas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de octubre de 2006