Tensaron tanto el partido los seguidores del Chelsea dentro y fuera del campo como los mismos jugadores sobre el césped, predispuestos los unos y los otros en exceso a la pelea. Así que tuvieron tanto trabajo los Mossos d'Esquadra antes de empezar el juego como faena tuvo durante el partido Stefano Farina, el árbitro italiano al que pusieron a prueba los jugadores de ambos equipos. A la emoción del encuentro se unió la bronca que presidió el juego, que se detuvo una y otra vez a causa de constantes discusiones y rifirrafes. Cuando no era un codo extendido en un salto fue un pie dejado con mala fe sobre la acción del rival. El peor parado fue Gudjohnsen, que tuvo que retirarse lesionado.Eso sucedió en el campo, donde el árbitro mostró 10 tarjetas amarillas.
Fuera del campo, la policía tuvo que intervenir. Sucedió en la Travessera de les Corts minutos antes del partido. Un grupo de seguidores del Chelsea se pegó con varios hinchas radicales del Barcelona.
En la tercera gradería del Gol sur también se registraron problemas entre las aficiones. No sirvió de nada la red dispuesta por el Barcelona para evitar la caída de objetos -latas, encendedores, monedas-, que como se suponía lanzaron los más de 3.000 aficionados del Chelsea llegados al Camp Nou. Miembros de la seguridad privada del club azulgrana tuvieron que trabajar para tratar de contener los lanzamientos de objetos por parte de la afición inglesa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de noviembre de 2006